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MI HISTORIA


Hola,

Si estás aquí es porque te preocupa tu impacto en el planeta y estás buscando soluciones que espero ayudarte a encontrar. No quiero desmoralizarte hablando de la alarmante situación que vivimos por el uso desmedido del plástico, sin embargo para mí, fue el inicio de todo.

Pablo Díaz - Fundador de [ ble ] sostenible es posible. Tienda sin plásticos para una vida cero residuos

Soy Pablo y el de la foto soy yo, en 2018, después de una temporada en Australia, en la que conecté ( sin buscarlo ) con mí versión más preocupada por el planeta, me hice una pregunta al volver a España. ¿Por qué resulta tan difícil encontrar marcas sostenibles con el standard de diseño y calidad que me gusta?.

Yo estaba comprometido a comenzar un consumo responsable y comencé a realizar varios cambios en casa para reducir nuestros residuos. Me informaba y me resultaba muy satisfactorio cada pequeño resultado obtenido.

A pesar de que realmente quería reducir mí generación de residuos, me costaba mucho esfuerzo encontrar alternativas que me gustarán o encajaran con mí estilo de vida. Tampoco me resultaba fácil encontrar lugares con los que me sintiera identificado para comprar estos productos sostenibles.

Al mismo tiempo, ya estaba de vuelta en España y quería seguir desarrollándome profesionalmente y tenía claro que que quería hacer algo con lo que conectara realmente, y la sostenibilidad no paraba de estar en mí pensamiento.

¿Por qué resulta tan difícil encontrar marcas sostenibles con el standard de diseño y calidad que me gusta?

Me gustaba la idea de hacer una transición sin radicalismos. Lo comentaba en mí entorno y me encontré opiniones parecidas sobre el vacío en la aplicación de la sostenibilidad en la vida diaria.  La desconexión que muchos manifestaban me preocupaba aún más porque no tenemos tiempo que perder, la situación medioambiental es grave. Así di con la solución a mi pregunta inicial; podría ayudar a gente como yo a encontrar alternativas sostenibles con un proceso honesto y amable con el planeta.

Lo que comenzó como una búsqueda de respuestas, se convirtió en un emprendimiento de impacto positivo para ayudar a las personas que quieren tener un consumo responsable.

Dada mí transición a un consumo responsable y reducción en mí generación de residuos, podía vivir en primera persona los obstáculos, que me hicieron entender que partía de un consumo sostenible para mi y debía encontrar un equilibrio con un consumo sostenible para el planeta.

El camino no es fácil porque hemos sido influenciados para generarnos motivaciones por el consumo y satisfacer nuestras necesidades sin decirnos las consecuencias. Lo que necesitamos lo compramos y los productos más dañinos casi siempre está más al alcance dada la inversión que hay detrás.

Comencé a buscar alternativas y fui encontrando una cantidad de productos que tenían algo en común aparte de ser amables con el medio ambiente. Estos productos eran sostenibles para mi y sostenibles para el planeta. Pasé de sentirme que estaba resolviendo situaciones con una soluciones sostenibles a encontrar productos y marcas que realmente me gustaban y disfrutaba usándolos.

Me parecía que si había alternativa pero seguía siendo difícil acceder. Seremos menos los que estamos invirtiendo tanto tiempo. Llevamos mucho tiempo consumiendo de esta forma por lo que es mejor pensar en hacer un cambio y mejor si no es radical.

Puede parecer adecuado hacer un gran cambio, mientras más mejor, ¿no? pero lo cierto es que hay más probabilidad de que sea abandonado.

Pequeños cambios en nuestra rutina de consumo pueden generar un hábito que permanecerá en el tiempo y a su vez influenciará a nuestro entorno generando un efecto en aumento.

Buscando como incentivar pequeños cambios, pensé en que la inspiración tiene más capacidad de atracción que la obligación. Me di cuenta que la sostenibilidad ha sido encasillada como algo que “debemos” hacer por el futuro, cuando también es algo que “podemos” hacer.

Un simple cambio de perspectiva amplía las probabilidades de disfrutar del proceso ya que es más voluntario y parte desde nuestro grado de empatía, que puede aumentar a medida que estamos más integrados con el bienestar que genera. 

El recorrido que había comenzado a un estilo de consumo de impacto positivo me llevó hasta un pensamiento que se repite en mi cabeza ante cada obstáculo. Ser sostenible es posible.

Y así fue el comienzo de [ ble ]. Ahora nos queda trabajar mucho por sacar adelante un proyecto de vida y aprender mientras desarrollamos nuestra capacidad de ser mejores. 

En ¿Qué es [ ble ] sostenible es posible? puedes saber más sobre el proyecto.

También te invito a conocer el Manifiesto que es faro y guía de cómo queremos relacionarnos con el mundo.