Protectores solares físicos o químicos: Un dilema que surge cada verano


 

Se acerca el verano, y aunque tenemos una situación diferente a la de otros años, el sol ya empieza a notarse y nuestra piel debe protegerse de la manera adecuada.

Nosotros en [ble] sostenible es posible ya hemos cargado la despensa con protectores solares de filtro físico, que protegen los ecosistemas marinos, frente a otros filtros como los químicos que son menos respetuosos.

 

A la hora de elegir entre un filtro solar físico y uno químico surgen muchas dudas acerca del uso, efectividad y durabilidad de cada tipo de crema.

 

Cuando nos ponen sobre la mesa la elección de un protector solar físico y otro químico, surgen dudas y nos dejamos llevar muchas veces por los mitos que encierra cada una de estas maneras de protegernos del sol. Por ello queremos ayudaros a entender un poco mejor lo que es cada cosa y qué es lo que más nos conviene a la hora de protegernos.

Para nosotros, la decisión más sostenible es echar mano de filtros físicos, que además suelen venir en envases metálicos o de cartón reciclable, que nos ayudarán a evitar la utilización de envases plásticos de un solo uso.

 

Filtros físicos, una capa de protección perfecta para la piel

Lo mejor siempre es disipar las dudas, y para empezar nos detendremos en los filtros físicos.

 

 

Seguro que la gran mayoría de nosotrxs no sabemos muy bien a qué nos referimos con filtros físicos. No se trata de un jersey, o algo físico que nos proteja, pero en cierto modo el efecto que tiene este tipo de protección sobre nuestra piel es esa, aislarla al máximo de los rayos solares y sus efectos nocivos.

 

Los filtros físicos protegen la piel con una capa que se superpone a ésta y que reflejará la luz solar, evitando los efectos que la radiación solar pueda causar en nuestro organismo

 

Los filtros físicos son sustancias como el óxido de zinc y de hierro, dióxido de titanio, la mica, caolín o talco. Todos ellos tienen un poder de protección elevado, y una función específica, que es generar una pantalla sobre la piel que reflejará totalmente la luz. Se trata de una especie de escudo protector de la piel.

Este efecto escudo de los filtros físicos tienen una gran ventaja, ya que las sustancias que los componen no se absorben por la piel, lo que hace que duren mucho más, además de ser resistentes al agua.

Este tipo de crema tiene una textura más densa que las químicas, y aporta a la piel una capa ligeramente blanquecina. Aunque ya existen pantallas protectoras físicas a base de nanopartículas, que son más fáciles de aplicar, pero parte de la crema se absorbe por la piel. Esto hace que su durabilidad no sea la misma.

 

Filtros químicos, más fáciles de aplicar y menos duraderos

 

 

En segundo lugar, tenemos los filtros químicos. A diferencia de los físicos, no protegen de los rayos ultravioleta, si no que lo que hacen es filtrarlos y convertirlos en calor. Es cierto que el riesgo es más alto, ya que son sustancias que no se quedan sobre la piel como tal, si no que se absorben y por ello es necesario reponer la crema mucho más a menudo para que la piel no se quede desprotegida.

Este tipo de protectores son más fáciles de aplicar, ya que son más ligeros y se mimetizan mucho mejor con la piel, pues los absorbe.

 

Los protectores químicos filtran los rayos solares y los convierten en calor, no nos aíslan de ellos. En su mayoría son más dañinos para el ecosistema marino y generan alergias en muchas personas.

 

Hay que tener en cuenta que los filtros físicos son mucho más indicados para las pieles más claras y que necesitan una mayor protección como las de los niños, las personas con dermatitis, afecciones en la piel, pieles sensibles… Aunque hay muchas marcas que ya mezclan ambos tipos de filtros para hacer una buena combinación a la hora de proteger la piel de los efectos nocivos del sol.

Un punto a tener en cuenta es cuidar que los protectores solares sean lo más respetuosos posible con el medio ambiente. Muchas sustancias de protectores químicos son dañinas para el ecosistema marino, como por ejemplo los corales. Por ello lo mejor es decantarnos por sustancias más naturales y respetuosos como el óxido de Zinc.

Lo mismo sucede con los envases en los que va contenida. Por ello debemos descartar los protectores solares que vienen en envases plásticos, ya que tenemos otras posibilidades como el aluminio, que es ligero, seguro, limpio y totalmente reciclable. Además de no generar microplásticos que terminan en el medio ambiente.

El cartón reciclado es otro tipo de envase sostenible, presente sobre todo en protectores solares que se presentan en forma de barra, para aplicarlo directamente sobre la piel de manera limpia y sencilla.


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