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Fast Fashion, cuando la moda se convierte en un enemigo para la salud del planeta


Fast Fashion. Ble, alternativas sostenibles

La industria de la moda es una de las más importantes en el mundo, pero también es la segunda que más contamina, después de la energética. Por ello en [ ble ] queremos detenernos en este concepto que hemos escuchado muchas veces, pero que engloba mucho más que una simple palabra, se trata del conocido como Fast Fashion.

Antes de nada, nos tenemos que detener en lo que representa la Industria de la moda en la economía mundial. Después de la globalización y la apertura mundial la moda se ha convertido en una industria presente en cualquier parte del mundo y que es consumida por todo el mundo en mayor o menor medida. 

Por sí sola representa una de las cuatro industrias más potentes del planeta y en un 5% de las exportaciones del mundo. Claro, todo este movimiento tiene a la larga un coste muy elevado, ya que ha creado en nosotros la necesidad de consumo rápido e inmediato de prendas de última tendencia. Esto es lo que se conoce como Fast Fashion.

 

La industria de la moda es una de las más potentes del planeta, y ya representa más de un 5% de las exportaciones mundiales

 

El Fast Fashion se caracteriza por la introducción de colecciones nuevas y constantes de ropa que siguen las últimas tendencias y que son fáciles de  conseguir a precios asequibles. Lo que se busca es el consumo excesivo de prendas de ropa sin que se hayan apenas usado, y mucho menos estropeado. 

 

Ropa barata en una tienda. Ble, alternativas sostenibles

En muchas cadenas de ropa internacionales se lanzan constantemente nuevas prendas y colecciones cápsula, a razón de una a la semana. Esto genera una necesidad de cambio constante y de renovación de prendas si queremos seguir las tendencias de moda.

Los estudios de mercado, la inclusión de las redes sociales y las estrategias de márketing de las grandes empresas de moda han hecho que se genere en nosotros una necesidad constante de cambio. De no repetir ropa. Si a esto le sumamos que las podemos conseguir de manera rápida, hace que el negocio del Fast Fashion sea imparable a nivel mundial.

Se estima que en los últimos 20 años el consumo de ropa ha aumentado un 400%. Esto supone que de media una prenda nos la ponemos unas siete veces desde que la compramos hasta que la dejamos de usar y la sustituimos por otra, o simplemente la tiramos a la basura.

 

En los últimos 20 años el consumo de ropa ha aumentado un 400%. La vida de estas  prendas se ha acortado, y esto supone cantidades de ropa tiradas diariamente a la basura sin haber terminado su ciclo de vida

 

 

El coste para el planeta es elevado

Humo de una fábica textil. Ble, alternativas sostenibles

 

Estos gestos que la mayoría de nosotrxs llevamos a cabo para estar guapxs, tienen un coste muy elevado para el planeta. Tanto que ha convertido a la industria de la moda en una de las más contaminantes que existe. Para que nos hagamos una idea de lo qué supone, vamos a detenernos en algunos datos que arroja el estudio llevado a cabo por el World Resources Institute.

Este estudio determina, por ejemplo,  que para la elaboración de una prenda de algodón, como una camisa, el consumo de agua es de unos 2.700 litros. Esto es un reflejo de lo que supone la moda para el agua, ya que esta industria genera entorno al 20% de la contaminación del agua. Los tintes y las sustancias químicas son en gran parte culpables de esto. Existen zonas del planeta que cada temporada tiñen sus aguas del color de moda...

Algo similar sucede con las prendas de poliéster, que para su elaboración generan unos 750 billones de toneladas de CO2 al año. Algo que aumenta considerablemente la contaminación del aire que respiramos, y que en las zonas en las que se ubican las fábricas hace que disminuya enormemente la calidad del aire.

En la mayoría de los casos, este bajo coste de la ropa esconde detrás muchas injusticias. La mayoría de la producción de estas prendas se ha llevado a países tercermundistas en los que los derechos laborales y personales apenas existen. Este bajo coste se consigue en la mayoría de las ocasiones, a base de largas jornadas laborales a muy bajo coste, sin derechos...

 

El coste medioambiental de la producción anual de ropa es muy elevado, además del coste humano. Para conseguir ropa barata es necesario arriesgar otros muchos puntos a tener en cuenta

 

Además, la seguridad y el trabajo no cualificado, así como la mano de obra barata, son algunas de las lacras que se han señalado desde hace años en la industria de la moda.

 

Algunas soluciones para reducir este consumo masivo de ropa

Upcycling o reciclaje de una prenda de ropa. Ble, alternativas sostenibles

 

En nuestra mano está reducir estas cifras y decir no al Fast Fashion. Para ello están surgiendo movimientos alrededor del planeta que pretenden concienciar a la población del verdadero coste una prenda de ropa barata. Es bueno que antes de lanzarnos a comprar compulsivamente seamos conscientes de lo que supone adquirir esa prenda. Alimentar a una industria que no vela por la salud del planeta.

Existen alternativas a este consumo desmesurado. La compra consciente de ropa que realmente necesitamos. Hacernos con prendas funcionales y atemporales, de calidad, elaboradas de manera justa y respetando el medio ambiente es algo a tener en cuenta. Seguro que esa prenda es más cara, pero necesitaremos comprar menos y de mejor calidad.

 

Consumir moda de manera consciente, sabiendo su procedencia y darle un buen uso es fundamental, además de optar por otras alternativas como el reciclado de prendas o la venta a otras personas de lo que no usemos

 

El Upcycling es otra alternativa. Se basa en reciclar prendas viejas y darles una nueva vida. Simplemente hay que adaptarlas a los nuevos tiempos y corrientes de moda, para así seguir usando una prenda durante más tiempo sin consumir otras nuevas.

La economía circular de ropa es otra salida, y es que cada vez son más las tiendas de ropa vintage y de segunda mano, además de APP enfocadas en compra-venta de ropa usada. Una buena manera de evitar tirar ropa y consumir prendas nuevas.

Es bueno que reflexionemos acerca de lo que supone el Fast Fashion para el planeta, y si merece o no la pena lucir lo último a costa de lo que sea. Recapacitar en nuestro modo de consumo nos servirá para valorar más la calidad y el respeto por el medio ambiente y la integridad humana.

 

 

 

 


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